Endemico Eden ( Outro)
Subitamente me sacaron del agua, medio dormido, medio ahogado - Hey, que no aprendes a nadar aun? jajaja- y es que una mano poco amiga habia undido mi quijada en profundas aguas amazónicas, creyendo que el solo echo de mirar al hada que nos secundaba era digno del mas marcial castigo.
Ella, recostada en el emponado con guirnaldas en la cabeza, mirada tan lejana y tez retostada por treintaintantos grados de calor selvatico, yo con machete en la mano y quinceytantos siglos de vida encima, me acerque quedamente, casi hasta poder alcanzar su aroma de musa ilusoria.
Simplemente se rió al darse cuenta de mi proximidad y me extendió la mano, tome las suyas entre las mias y sentí el calor de juventudes inexploradas, a pesar de cási haberme ahogado hacía momentos atras, y a pesar de tener a su guardian amical tan cerca, que podia sentir su respiracion rabiosa sobre mi cabeza, pero no importaba nada, estaba hipnotizado cual mozalbete por anacondas reptantes, olor a juventud, salud a prueba de balas, belleza amazónica inmaculada, simplemente era como un eden que jamás habría de conocer.
Solto mis manos y se fue corriendo, dejandome su sonrisa tan limpia como un cielo chuya chuya, se alejo corriendo por entre la espesa selva, dejando rastos a su paso de caminos que se cerraban entre si, esto debe ser el cielo - pense -, o aquellos ojos deben ser el embrujo del que tanto escuche hablar a las gentes antiguas, el agua de sachachorro que siempre nos contaron los viejos curiosos, o el hueso de tanrrilla que siempre jovenes inexpertos buscabamos.
Esto debe ser el cielo - me aleje pensando - , mientras todos correteaban a la carretera que habia acunado a una moto echa trizas contra el gracil cuerpo de aquella muchacha, echa un ovillo a unos cuantos metros, hecha diosa a un par de centimetros del abismo, hecha ese eden que nunca llege a conocer.
Ella, recostada en el emponado con guirnaldas en la cabeza, mirada tan lejana y tez retostada por treintaintantos grados de calor selvatico, yo con machete en la mano y quinceytantos siglos de vida encima, me acerque quedamente, casi hasta poder alcanzar su aroma de musa ilusoria.
Simplemente se rió al darse cuenta de mi proximidad y me extendió la mano, tome las suyas entre las mias y sentí el calor de juventudes inexploradas, a pesar de cási haberme ahogado hacía momentos atras, y a pesar de tener a su guardian amical tan cerca, que podia sentir su respiracion rabiosa sobre mi cabeza, pero no importaba nada, estaba hipnotizado cual mozalbete por anacondas reptantes, olor a juventud, salud a prueba de balas, belleza amazónica inmaculada, simplemente era como un eden que jamás habría de conocer.
Solto mis manos y se fue corriendo, dejandome su sonrisa tan limpia como un cielo chuya chuya, se alejo corriendo por entre la espesa selva, dejando rastos a su paso de caminos que se cerraban entre si, esto debe ser el cielo - pense -, o aquellos ojos deben ser el embrujo del que tanto escuche hablar a las gentes antiguas, el agua de sachachorro que siempre nos contaron los viejos curiosos, o el hueso de tanrrilla que siempre jovenes inexpertos buscabamos.
Esto debe ser el cielo - me aleje pensando - , mientras todos correteaban a la carretera que habia acunado a una moto echa trizas contra el gracil cuerpo de aquella muchacha, echa un ovillo a unos cuantos metros, hecha diosa a un par de centimetros del abismo, hecha ese eden que nunca llege a conocer.

2 Disparos:
Fineza rítmica, eh. Albricias.
Se agradece :)
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